El Firmamento de invierno (Carlos Muñoz)

Durante los meses de febrero y marzo los amantes del cielo estrellado tenemos la fortuna de contar en su culminación con una de las constelaciones más bellas del firmamento: Orión. La constelación de Orión alberga dos estrellas de primera magnitud, Rigel, de tonalidades blanquiazules, a la izquierda de las Tres Marías, y Betelgeuse, a la derecha, que muestra colores anaranjados.

La figura de Orión está representada por un amplio rectángulo de estrellas en cuyo centro se encuentran tres muy llamativas por su semejanza de brillo y porque están casi perfectamente alineadas. El gigante celeste aparece con una rodilla en tierra esgrimiendo una espada con la mano derecha y enarbolando un escudo con la izquierda. Las cuatro estrellas del rectángulo son: Rigel, la más luminosa de la constelación, de vivos tonos blanquiazules; su nombre deriva de la expresión árabe rijl al-jawza al-vumna, que significa, literalmente, ‘el pie del gigante’. Saiph, de segunda magnitud, marca la rodilla opuesta; Betelgeuse se halla sobre la axila del brazo que sostiene la espada y es la segunda por orden de brillo; con sus tonalidades rojizo-anaranjadas muestra al observador, si se la compara con Rigel, cómo hay, en efecto, estrellas azules y estrellas rojas, unas diferencias que, aunque sutiles, han interesado a los sabios de todos los tiempos y que sólo han podido ser explicadas en la última centuria. La cuarta estrella del rectángulo es Bellatrix, nombre latino que se traduce por la guerrera; ocupa el hombro opuesto de la desafiante figura de Orión.

Las Tres Marías o los Tres Reyes son tres estrellas de segunda magnitud blanco azuladas que medianean el Ecuador Celeste; de oeste a este se llaman Mintaka, Alnilam y Alnitak, denominaciones de origen claramente árabe. Señalan el cinturón del Cazador. Desde ella es posible observar una alineación nebulosa perpendicular al cinturón y que se conoce, muy apropiadamente, como la Espada de Orión. Esta espada alberga en su corazón una auténtica incubadora estelar, el lugar de nacimiento de estrellas más próximo al Sistema Solar. Contemplada con prismáticos o con un pequeño telescopio aparece como una nube compacta de tonalidades blancuzcas con dos extensiones a modo de alas, como de un vencejo en pleno vuelo. La Nebulosa está en el centro de la Espada pero al norte y al sur de ella, alineados, hay un rosario de astros espectaculares, dobles, triples, dos cúmulos abiertos y otras nebulosidades. Uno de los rincones más bonitos del cielo. Sorprende mucho más aún cuando sabemos, eso sostienen los astrónomos, que la luz la Nebuloosa tarda más de 1300 años en alcanzar nuestro Sistema Solar.

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Siguiendo las estrellas del Cinturón de Orión es fácil dar con Sirio y con Aldebarán.

Si seguimos con la vista la alineación de las Tres Marías hacia la izquierda, daremos con un inconfundible lucero azuloso de policromados centelleos que no es sino Sirio, la estrella más brillante del cielo, Sol aparte, por supuesto. Sirio, en la constelación del Can Mayor, uno de los perros que acompañan al cazador Orión en sus andanzas, es, con razón, la única estrella que puede ser calificada de lucero, denominación que sólo merecen los planetas Venus, Júpiter y sólo a veces Marte. Sirio es una estrella algo más grande que nuestro Sol y al menos 20 veces más luminosa cuya luz tarda 8,4 años en llegar a nosotros. Compárese con lo que tarda la luz de nuestro Sol en alcanzarnos: ¡8,2 minutos!

Tiene una compañera cuyo descubrimiento marcó varios hitos en la historia de la Astronomía. Sirio B se observó por vez primera el año 1862 y fue la primera enana blanca descubierta. ¿Y qué es una enana blanca? Enanas blancas, gigantes rojas, rezagadas azules, agujeros negros… La Astronomía es una ciencia magnífica que lo mismo se compromete con el origen y la evolución de estrellas y galaxias, que con el por qué del universo y del tiempo, de la materia y de la energía, como también de la mudable Luna, de las montañas de Marte, de los océanos helados de las lunas de Júpiter, de los colosos inimaginables que son los agujeros negros y de las minúsculas partículas de polvo cometario e interplanetario y que forman las siempre bellas y deseadas estrellas fugaces. Podríamos pasarnos así toda la vida… ¡Cuántos enigmas y cuántas preguntas se nos vienen a la cabeza con la simple contemplación del cielo estrellado!

Orión, el Can Mayor y otras fantásticas constelaciones de esta estación se hallan altas y espléndidas en el cielo al caer la noche. El Cochero, el Toro, los Gemelos, el Can Menor, la Popa del Navío Argos, Perseo…; la Vía Láctea cruza el cielo de norte a sur, desde Casiopea a la Popa, a la izquierda de Orión, dejando un reguero de aglomeraciones estelares y de astros singulares a cuál más bello. Invito a los lectores a que, si pueden, se asomen al ocular de un telescopio, por modesto que sea, y den un paseo por estos predios celestes repletos de maravillas, imposible de enumerar en un espacio como éste.

Vamos camino del equinoccio. Ya en la primera semana de febrero es notable el alargamiento de los días. Desde su culminación en lo alto del cielo las constelaciones invernales se van volcando al oeste y ya llaman por el Oriente las estrellas de la primavera, nuevos nombres míticos y nuevos panoramas celestes: el León, la Osa Mayor, la Virgen, la Hidra de Lerna, la Cabellera de Berenice, el Cuervo, etc.

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Aunque realmente sea la Tierra la que gire alrededor del Sol…

Durante febrero y marzo los planetas se reúnen en el cielo en las horas de la madrugada. Marte, Júpiter y Saturno van saliendo cada noche más temprano; el primero y más avanzado es Júpiter que alcanzará su oposición (es decir, estará a 180º del Sol) el 9 de mayo recorriendo la constelación de la Balanza. Saturno lo hará el 27 de junio en Sagitario; y Marte, más rezagado, estará en oposición el 27 de julio, en plena canícula. Y ya advierto que será una ocasión muy buena para disfrutar del Planeta Rojo porque va a estar a la menor distancia de la Tierra hasta el año 2035.

Mercurio, un planeta esquivo que se ve pocos días al año (cuenta la leyenda que desde su lugar de residencia en Warmia, Polonia, Nicolás Copérnico nunca vio a Mercurio con sus propios ojos) es, junto a Venus, un planeta interior a la Tierra y nunca se separa más de 24º angulares del Sol por lo que sólo se ve tras la puesta de nuestra estrella o al amanecer, antes de su salida. Se conoce como elongación a la separación de un planeta o de la Luna a nuestra estrella. El 15 de marzo Mercurio tendrá una máxima elongación de sólo 19º, al atardecer. Sin embargo, el 29 de abril se alejará hasta los 27º al amanecer y será una muy buena ocasión para ver a este planeta, perfectamente simbolizado como un dios con alas en su casco y sus sandalias.

En cuanto a Venus, lucero de luceros, es una mala época para verlo. Acaba de pasar por su conjunción superior (se encuentra detrás del Sol) y todavía habrá que esperar un tiempo para verlo. Durante la primavera y el verano será el Lucero de la Tarde y adornará el oeste al caer la noche, viéndose cada día más alto hasta alcanzar su máxima separación de nuestra estrella el próximo 17 de agosto.

El 31 de enero habrá un eclipse total de Luna pero al ocurrir a mediodía no será visible en nuestro país. Habrá que esperar para ver uno hasta el 27 de julio. ¡Nos espera un verano lleno de fenómenos astronómicos!

Y el 15 de febrero uno parcial de Sol; pero lo verán los pingüinos porque será visible en el continente antártico y en parte del cono sur americano.

En cuanto a las fases lunares es bueno recordar que si alguien quiere disfrutar del cielo estrellado tendrá que esperar a las noches sin luna. Los novilunios de esta estación caerán el 15 de febrero, el 17 de marzo y el 16 de abril. En cuanto a las lunas llenas, plenilunios, habrá el 2 de marzo, el 31 de marzo y el 30 de abril.

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El eclipse de este mes de enero en la página de Franz Espenak, de la NASA

No hay, para estas fechas, noticia de que ningún cometa más o menos brillante pase por las inmediaciones de nuestro planeta; de nuevo habrá que esperar al principio del verano para observar alguno modesto, asequible a prismáticos o pequeños telescopios y, sobre todo, a final de año, cuando el cometa 46P/Wirtanen pueda ser contemplado a simple vista.

En cuanto a las lluvias de estrellas fugaces, durante los meses de febrero y marzo no hay ninguna que tenga una actividad destacada, en absoluto; las pocas que recoge la lista oficial de la SOMYCE (Sociedad de Observadores de Meteoros y Cometas de España) tienen una tasa de caída tan baja que es fácilmente confundible con la actividad de fondo. En esta ocasión habrá que esperar a abril para disfrutar de la primera lluvia de estrellas fugaces buena de la temporada: las líridas.

Felices cielos.

Carlos Muñoz

Algunos enlaces:

http://www.oan.es/servidorEfem/index.php

efemeridesastronomicas.dyndns.org/

https://astrosur.wordpress.com/

https://rastreadoresdecometas.wordpress.com/

http://www.globalastronomia.com/

www.mreclipse.com

ASTRO7

 

FASES DE LA LUNA EN 2018

Luna llena

 Luna nueva

 Cuarto creciente

 Cuarto menguante

2 de Enero,
03:24 (superluna)

17 de Enero,
03:17

24 de Enero,
23:20

8 de Enero,
23:25

31 de Enero,
14:27

15 de Febrero,
22:05

23 de Febrero,
09:09

7 de Febrero,
16:54

2 de Marzo,
01:51

17 de Marzo,
14:12

24 de Marzo,
16:35

9 de Marzo,
12:20

31 de Marzo,
14:37

16 de Abril,
03:57

22 de Abril,
23:46

8 de Abril,
09:18

30 de Abril,
02:58

15 de Mayo,
13:48

22 de Mayo,
05:49

8 de Mayo,
04:09

29 de Mayo,
16:20

13 de Junio,
21:43

20 de Junio,
12:51

6 de Junio,
20:32

28 de Junio,
06:53

13 de Julio,
04:48

19 de Julio,
21:52

6 de Julio,
09:51

27 de Julio,
22:21

11 de Agosto,
11:58

18 de Agosto,
09:49

4 de Agosto,
20:18

26 de Agosto,
13:56

9 de Septiembre,
20:01

17 de Septiembre,
01:15

3 de Septiembre,
04:37

25 de Septiembre,
04:52

9 de Octubre,
05:47

16 de Octubre,
20:02

2 de Octubre,
11:45

24 de Octubre,
18:45

7 de Noviembre,
17:02

15 de Noviembre,
15:54

31 de Octubre,
17:40

23 de Noviembre,
06:39

7 de Diciembre,
08:20

15 de Diciembre,
12:49

30 de Noviembre,
01:19

22 de Diciembre,
18:49

29 de Diciembre,
10:34

Una respuesta a “El Firmamento de invierno (Carlos Muñoz)

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