Excursión al Castillejo (Carlos Muñoz)

 

El Castillejo es un cerro que ostenta una altitud de 1178m sobre el nivel del mar situado a muy poca distancia del pantano de Quéntar.

El paseo, de unos 10 km de longitud, parte de Quéntar y toma en dirección al Polideportivo Municipal. Seguimos camino del Duc y a muy poca distancia aparece un carril a la izquierda que recorre un paraje de olivos y almendros llamado Corral de Godoy. Unos metros más allá vemos a la espalda el mogote del Cerrillo Bragueta flanqueado de casas. El carril da una curva pronunciada y tras un pequeño descenso se bifurca; tomamos a la izquierda nuevamente; entre pequeñas fincas cultivadas avanzamos camino de una cañada (el paraje se llama las Quiebras) que nos separa de un monte pelado, sólo cubierto de monte bajo ralo; ascendemos bruscamente el cañado y vemos cómo desde el monte aparecen unos bonitos afloramientos de roca lisa que sugieren un brusco hundimiento del terreno. Por fin el carril toma una pendiente fuerte y pasa por entre varias viviendas. Llegamos al cruce con la carretera del pantano por cuyo arcén tendremos que circular un kilómetro aproximadamente. A pesar de ser una carretera de poco o muy poco tránsito no olvidemos de circular por nuestra izquierda. Por suerte, gran parte del tramo discurre bajo un apretado pinar que en días soleados nos vendrá muy bien para refrescarnos en su sombra.

Llegamos al pantano de Quéntar, una infraestructura inaugurada en 1976 para abastecimiento de la ciudad de Granada y el riego de la Vega. En la parte superior, así como en los alrededores, hay dispuestas varias zonas para esparcimiento con mesas y bancos de piedra y varias fuentes, amén de generosa sombra. El dique es impresionante con sus casi 100 metros de caída libre, aprovechando la cerrada existente entre el Cerro de los Bermejales y el del Castillejo, al que vamos y que se alza próximo y anfractuoso ante nosotros, con paredes naturales de más de 50 metros de caída libre. El pantano ofrece vistas deliciosas de las montañas de alrededor. Su cuenca se extiende por más de 100 km² de territorio y comprende el Río Aguas Blancas, el Padules y el Arroyo Tintín.

Al otro lado de la presa el camino continúa, asciende una rampa y acaba el asfalto. Estamos contorneando la montaña del Castillejo, de notables pendientes. Lo más cómodo, aunque más largo, por supuesto, es tomar el carril, que tiene varios cruces, e ir tomando los oportunos para acceder al cerro, siempre a la vista. Al fondo, donde el carril curva 180 grados, vemos en lo alto de una roca una cabra de piedra que no es sino una escultura de Isabel Morcillo que señala los predios de la finca conocida como Prado Montero, y que fue propiedad del célebre pintor granadino Gabriel Morcillo, pero pasaremos por ella a la vuelta.

En el postrer collado encaramos un suave descenso y el cerro del Castillejo está ya al cabo con un sólo pino destacado junto a la cumbre rocosa y la ruina de un cortijo en su base del que apenas queda algún fragmento de muro en pie. Es el Cortijo del Hambre y está vinculado a unas minas que hay en la cara opuesta del cerro y de la que en sus tiempos y a golpe de mulo se extraía plomo; el nombre del cortijo da muestras de lo duro de la vida de aquellas gentes.

El Castillejo se levanta sobre el pantano de Quéntar y vierte agua al Arroyo Tintín y al Barranco del Castillejo, ya aguas abajo del dique del embalse. Su cima es una enorme roca horizontal con una covacha a un lado; en el entorno inmediato se observan restos de trincheras y otras construcciones de la contienda civil española. Sus vistas dominan sobre el valle del Río Aguas Blancas y son visibles, aguas abajo, los dos pueblos del mismo, Quéntar y Dúdar. A un lado del Aguas Blancas se extienden las montañas que colindan con el Parque Natural de la Sierra de Huétor. Al otro, la orografía forma parte de Sierra Nevada, Castillejo incluido, que no es sino un extremo de la magnífica montaña que se conoce como los Miguelejos (2024m de altitud), que es la montaña más grande que domina Quéntar. También desde el Castillejo cabe destacar la vista que se tiene del conjunto del Calar de Güéjar, formidable estructura que impresiona por sus proporciones no menos que por su altura (1865m).

Tras el descanso y la estancia en tan prominente lugar emprendemos la vuelta por el camino que hemos traído hasta el cruce que hay bajo la cabra de roca antes mencionada. Cogemos a la izquierda el carril que lleva del pantano de Quéntar en dirección a Güéjar Sierra. Pasamos bajo un ciprés destacado, giramos una ladera y aparece el carril de Prado Montero a la derecha. A poco de cogerlo penetramos en una fronda tupida de álamos, alisos y pinos con campillos ocultos de viñas y almendros. Caracolea el carril en torno al Barranco del Prado y pasa junto a la vetusta construcción del cortijo, bajo los ladridos de un perrote blanco. Tenemos que estar pendientes a una veredilla que sale a la izquierda y que bajo la arboleda, muy bonita, conduce a una ermita al aire libre y a una fuente. La ermita es preciosa, recoleta; venera a Santa María de los Labradores, una figurilla verde en lo alto de un poste a modo de cruz. El lugar tiene grada, confesionario tallado en la roca y campanario. La fuente, presidida por un mochuelo de piedra, es enjuta pero rica y fresca y se halla al cabo de otra veredilla bajo la ermita.

Toda vez nos hemos satisfecho en tan bonito lugar podemos volver por la vereda al carril y tomar cuesta abajo o recortar por los olivarillos de la zona, a la vista de un alto y enorme chopo centenario de los que tanto gustara a poetas como Lorca o Benítez Carrasco. El carril caracolea y desciende por entre viejos olivos hasta el arroyillo conocido como el Prado: Aquí comienza el Camino del Duc, que es de hormigón y que nos traerá de vuelta a casa tras los dos kilometrillos finales. Pasaremos bajo varios cortijos, siempre rodeados de olivos, almendros, higueras y algunos nogales o membrillos, además de numerosos huertos familiares cuando es el tiempo. Cruzamos el Río en el propiamente llamado Puente del Duc; al tomar el carril una curva pronunciada a la derecha nos saldremos por un sendero que, por la izquierda, recortando, nos devolverá al Polideportivo y, por ende, al pueblo.

 

 

Una respuesta a “Excursión al Castillejo (Carlos Muñoz)

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