Nace un vivero comunitario en Quéntar (por Enrique Sánchez y Drago)

Demasiado tiempo. Demasiados años en los que la sierra de Quéntar se abre paso por la cicatriz del fuego. Demasiadas ausencias sobre el terreno. Una ausencia especialmente grave, ante ciclos que anuncian temperaturas más altas y menos lluvias.

Conscientes de que no bastan ni 2, ni 10 ni 80 manos para paliar el daño, hemos decidido no detenernos y echar a andar. Si no se acercan aquí quienes más pueden sí que al menos podemos empezar quienes más queremos. Primero fueron las bellotadas de otoño, que nos reunieron y nos pusieron a trabajar. Pero decidimos que no bastaba y, siguiendo también los pasos de nuestros vecinos pioneros en Güéjar, decidimos poner en marcha un vivero, con la ayuda del Ayuntamiento de Quéntar, que nos ofreció el terreno entre el tanatorio y el cementerio. Aprovechamos así en invierno las semillas cosechadas en otoño (encinas, algarrobos y pino carrasco) y, mediante recolección de plantones naturales, hemos obtenido nogales, almeces, quejigos y castaños. De cara al año próximo vendrán más: pino resinero, pino laricio, coscoja, madroño, acebo, serbal, agracejo y un largo etcétera para huir de una repoblación monoespecífica que tantos problemas nos ha venido generando.

Dadas las limitaciones de nuestra capacidad trataremos de hacer siembras estratégicas, conscientes de la restricciones climáticas del terreno, por las pocas lluvias y las altas temperaturas del verano, así como por el suelo dolomítico de nuestras montañas, que retiene muy poca agua. Pero buscaremos la tenacidad para lograr la presencia en el monte de ejemplares que puedan ofrecer semillas para su propia autorreproducción natural.

No se trata sólo de repoblar la sierra. También debemos sembrar para devolverle el valor a esta labor y exigir que se dirijan recursos para anclar la presencia del bosque en nuestros montes y nuestras riberas, porque sólo un entorno vivo logrará mantener vivo al valle y al pueblo. Ojalá que la presencia activa del vivero dé para hablar, para reflexionar y para que también las instituciones (desde las más pequeñas a las más grandes) asuman su parte de responsabilidad en esa tarea. Mientras, toda ayuda es bienvenida: si quieres participar, ponte en contacto con la Alquería (contactar aquí).

Enrique Sánchez y Drago

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